La dramática muerte de un vecino fastidia la tarde a una familia
La reunión de toda una familia de Tarragona quedó empañada ayer por la trágica muerte de Ramón Sunyer, un vecino que murió al precipitarse al vacío el ascensor en el que se encontraba. Pilar Prats, que celebraba su santo en familia, vio cómo todo el mundo dejaba de prestar atención a lo que había cocinado para centrarse en la desgracia del vecino “al que apenas conocían”. La mujer reconoce que siente mucho el fallecimiento de Sunyer “y también lo de tener que subir a pie a partir de ahora”, pero critica la falta de previsión de la víctima: “Sabía que el ascensor era muy viejo y que algo así podía pasar. Le dio igual, y eso que sabía que era mi santo”. Sigue leyendo…


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