"Tenéis los labios del farmacéutico de Figueres", dice entre dientes.

Se llama Clavijo y afirma ser el Surrealismo.
Es de raza pomerania y su amo, dueño de una ferreterÃa de Toledo, nunca sospechó que fuera un perro especial. “A veces murmura. Yo creÃa que eran sonidos perrunos, pero un cliente se fijó en que su entonación era como la de DalÔ, declara. El descubridor en cuestión, Isidro Saéz, pidió permiso para grabar al animal y, difundiendo sus murmullos, los expertos han llegado a oÃrle decir que “no podéis expulsarme porque Yo soy el Surrealismo”.