
Sergio Martín acudió ayer con su suegra a la Clínica Ruber de Madrid con la intención de que se la quedaran “para estudiarla bien”. Tras comprobar que la mujer se encontraba en perfecto estado de salud, los médicos que la atendieron intentaron razonar con Martín para que regresara a casa pero éste se negó a hacerlo si su suegra no era ingresada. Aunque la clínica declara que “la ciencia sólo acepta donaciones de cuerpos sin vida”, Martín argumenta que “muertos ya no sirven para nada, es cuando viven que vale la pena. Cuando mi suegra muera, y Dios no lo quiera, ya no hará esas cosas que hace y que quiero que estudien ustedes, si tienen un momento”.