
Anthony Frost, gerente de una importante multinacional farmacéutica, vio interrumpido ayer su discurso en una junta de accionistas por culpa de una llamada telefónica. Aunque tenÃa el timbre del teléfono desactivado, pudo ver que quien llamaba era su esposa. Temiendo que se tratara de una urgencia -su suegra está en el hospital aquejada de una pulmonÃa-, respondió de inmediato y comprobó que su mujer sólo querÃa expresarle su más profundo afecto. Obligado a decir “yo también”, provocó carcajadas entre la audiencia.