LOS MONARCAS SE RECLUYEN PARA NO ACCIDENTARSE

Se buscan donantes de sangre azul

Su alteza Serenísima Alberto II de Mónaco capitaneó una expedición a la Antártida en la que tuvo que lidiar durante diez días con ventiscas y temperaturas inferiores a los 40 grados bajo cero. Muchos medios y no pocos aristócratas han expresado su malestar por este tipo de actividades. ¿Qué hubiera pasado si su alteza Serenísima hubiera sufrido un percance, requiriendo una transfusión de sangre? Actualmente no hay donantes de sangre azul, lo cual obliga a los monarcas a quedarse en casa por miedo a sufrir accidentes.

Sigue leyendo…