prostituta

A PUNTO ESTUVO DE LLAMAR A SU MUJER

Un ejecutivo vive un terrible y profundo momento de soledad en el jacuzzi de un hotel

Tras cerrar un contrato que proporcionará varios millones de euros a la multinacional para la que trabaja, Javier Castillejo se encerró en la habitación del hotel en el que se alojaba durante su viaje de negocios y se metió en el jacuzzi para sentir, durante un fugaz instante, “que la puerta de la felicidad se abre desde dentro y que no sirve de nada que tú la empujes”. En ese momento, se dijo, hubiera dado cualquier cosa con tal de recibir una de esas llamadas de teléfono que suele ignorar. Sigue leyendo…

QUIERE QUE LE HAGAN UN CARNÉ DE SOCIA

Una señora acude a un puticlub para alquilar un vídeo

Jacinta Almogáver, palentina de 52 años, se enteró el lunes de que habían abierto un puticlub cerca de su casa, por lo que el pasado viernes se acercó al mismo con la intención de alquilar un vídeo. “Mi hijo dice que con esto de Internet el negocio de los puticlubs no tiene futuro, pero yo creo que para la gente mayor que no sabe cómo van los ordenadores resultan muy útiles”, explica. Las chicas que trabajan en el club atendieron a Jacinta con amabilidad y, tras la insistencia de ésta, dejaron que se llevara “Señoritas diputadas”, una película que habían grabado en el mismo local días antes. Sigue leyendo…

PARECÍAN BROMISTAS MUY BIEN CARACTERIZADOS

Atracan un banco disfrazados de atracadores

Cinco jóvenes atracadores irrumpieron ayer en una sucursal neoyorkina de Bank of America disfrazados de atracadores. Ni los clientes que se encontraban en el local ni el personal que estaba atendiendo se tomaron en serio las intenciones de los delincuentes dada la costumbre, cada vez más arraigada, de que los asaltantes actúen con máscaras de Ronald Reagan o de Richard Nixon, entre otros motivos recurrentes.

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"UN NIÑO NO DEBE CHUPAR A UNA MUJER", DICE EL VATICANO

Retiran un helado con forma de prostituta

Desde finales del mes de junio empezaron a venderse en Italia unos helados que, con la excusa de transmitir lujo y sensualidad, reproducían la silueta de una prostituta hecha de chocolate negro. “La diseñamos pensando en una mujer liberal y dueña de su cuerpo, pero el consumidor dijo que no, que era simplemente una puta”, explica George Rittne, portavoz de la empresa heladera. Ver a niños sorbiendo una cremosa entrepierna en plena calle ha acabado despertando rechazo entre la población italiana.

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