Un ejecutivo vive un terrible y profundo momento de soledad en el jacuzzi de un hotel
Tras cerrar un contrato que proporcionará varios millones de euros a la multinacional para la que trabaja, Javier Castillejo se encerró en la habitación del hotel en el que se alojaba durante su viaje de negocios y se metió en el jacuzzi para sentir, durante un fugaz instante, “que la puerta de la felicidad se abre desde dentro y que no sirve de nada que tú la empujes”. En ese momento, se dijo, hubiera dado cualquier cosa con tal de recibir una de esas llamadas de teléfono que suele ignorar. Sigue leyendo…

Cinco jóvenes atracadores irrumpieron ayer en una sucursal neoyorkina de Bank of America disfrazados de atracadores. Ni los clientes que se encontraban en el local ni el personal que estaba atendiendo se tomaron en serio las intenciones de los delincuentes dada la costumbre, cada vez más arraigada, de que los asaltantes actúen con máscaras de Ronald Reagan o de Richard Nixon, entre otros motivos recurrentes.
Desde finales del mes de junio empezaron a venderse en Italia unos helados que, con la excusa de transmitir lujo y sensualidad, reproducían la silueta de una prostituta hecha de chocolate negro. “La diseñamos pensando en una mujer liberal y dueña de su cuerpo, pero el consumidor dijo que no, que era simplemente una puta”, explica George Rittne, portavoz de la empresa heladera. Ver a niños sorbiendo una cremosa entrepierna en plena calle ha acabado despertando rechazo entre la población italiana.

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