placebo

EL CHANTAJE EMOCIONAL YA TIENE TISÚES ESPECIALIZADOS

Lanzan los Kleenex Placebo para las lágrimas de cocodrilo

La marca de pañuelos Kleenex ha lanzado Placebo, una gama de pañuelos cuya novedad reside no tanto en las propiedades cualitativas de los mismos como en el hecho de que están pensados para “secar aquellas lágrimas que no es necesario secar y aplacar simulacros de drama”. Desde la marca aseguran que el mercado de los derivados del tisú ha visto cómo la crisis ha inclinado la balanza hacia las marcas blancas, por lo que las firmas pioneras y líderes se ven obligadas a innovar con productos como el nuevo Kleenex Placebo.  Sigue leyendo…

"PLACEBO GYM" VENDERÁ BOLSAS DEPORTIVAS CON ROPA SUDADA

Abre el primer gimnasio para personas que luego no irán

Esta mañana se ha presentado en Madrid el primer establecimiento de la franquicia “Placebo Gym”, un centro deportivo para personas interesadas en tener la sensación de que se cuidan y hacen deporte con regularidad. “Las encuestas evidencian que son muchos los ciudadanos que se apuntan a un gimnasio y luego ni lo pisan. Nosotros nos comprometemos a enviar una factura cada mes que recuerde al cliente que está apuntado a un gimnasio. También se nos podrá entregar ropa de deporte limpia y nos encargaremos de devolverla toda sudada sin necesidad de esfuerzos o pérdidas de tiempo”, explica el responsable del centro.

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“Llevaba diez años regando unas flores de plástico”

Andrea Arlés concluyó que su vida era una farsa cuando, hace seis meses, descubrió que las flores que había estado regando, acariciando y desparasitando durante diez años no eran más que imitaciones de plástico. “Es como cuando ves la ciudad desde el avión y te parece preciosa. Luego te acercas más y más, aterrizas y no sabes cómo pero acabas en una calle que huele a orines. Si profundizas, te das cuenta de que estás en un pozo lleno de basura. Y piensas: ‘Tonta yo por profundizar’” sentencia la entrevistada, que ha estampado su pesimismo en un libro titulado “Joder”. Sigue leyendo…

El prejuicio de ausencia

Hay que tomarse en serio a los semáforos. Y no estoy hablando de seguridad vial. Hay que tomárselos en serio incluso a nivel teórico, porque un simple semáforo puede convertirse en motivo de discordia, en una verdadera amenaza para la convivencia pacífica de las ciudades y sus gentes. Lo he comprobado. Cuando se enciende la luz verde, se pasa. Cuando se enciende la roja, se espera. En eso estamos todos de acuerdo, al menos en lo que respecta a la teoría. De acuerdo, muy bien. ¿Pero qué ocurre con esos semáforos que, en principio, están siempre en verde para los automóviles a no ser que el peatón anuncie su presencia pulsando un botón? Ay, amigos, en este punto la cosa se complica. “¿Tanto se complica?”, preguntarán ustedes. Pues sí. Tanto se complica.

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