pintura

SE EXPLICA ASÃ LA ENIGMÃTICA SONRISA DE LA GIOCONDA

Da Vinci pintó La Mona Lisa con el pene fuera

Un estudio publicado por la Universidad de Milán sugiere que Leonardo Da Vinci podría haber pintado La Gioconda mostrando sus genitales a la modelo, que según la versión aceptada oficialmente era Lisa Gherardini, esposa de Francesco Bartolomeo del Giocondo. Hasta ahora, existían distintas tesis acerca de la enigmática sonrisa que esboza la mujer retratada. El pintor y escritor Giorgio Vasari apuntó que, mientras Da Vinci elaboraba el cuadro, “tenía gente cantando o tocando, y bufones que la hacían estar alegre, para rehuir esa melancolía que se suele dar en la pintura de retratos”.  Sigue leyendo…

AHORA TIENE MÃS TIEMPO PARA SÃ MISMO

Un pintor fatigado se pasa a la abstracción

El pintor hiperrealista Valerio Merk, cuyas obras suelen cotizarse en millones de dólares, ha decidido pasar de la pintura figurativa a la abstracción motivado, principalmente, por la falta de motivación. “Estaba un poco hasta las narices de dibujar arbolitos y tonterías cada vez que me ponía a hacer un cuadro. Tardas una eternidad y luego siempre hay alguien que te dice cosas como ‘ese pie está torcido’, ‘la chica parece bizca’ o ‘¿Esa mujer está flotando?’. Y, claro, poco a poco te cansas. Así que ahora, cuatro brochazos mal puestos y ale, a vender” explica por teléfono. Gracias a su giro estético ahora Merk tiene más tiempo para estar con su familia, pasear y hacer macramé. Sigue leyendo…

UTILIZÓ EL CLÃSICO AZUL TURQUESA

Descubren una piscina pintada por Miguel Ãngel

De Miguel Ãngel, el genial autor de los frescos de la Capilla Sixtina, se desconocen aún partes considerables de su biografía, especialmente de sus años de formación en la Florencia de los Medici. Ahora un hallazgo podría aportar algunos datos más sobre el joven genio. En un patio de una casa renacentista del centro de la capital toscana ha aparecido parte de lo que parece ser una piscina olímpica que, según algunos indicios, habría sido pintada por Miguel Ãngel cuando contaba unos diecinueve años.

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LOS ALMUERZOS DE EMT

“Quiero donar mi cuerpo a Antoni Tàpies”

Rogelio Casado me ha citado en la cafetería del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona. La presencia del extremeño no pasa desapercibida en este lugar de encuentro de universitarios, snobs y escritores ocasionales. “No conozco a ninguno, pero parecen artistas o intelectuales, así que son como mis hermanos” confiesa al sentarse mientras me da un apretón de manos demasiado efusivo. Dos jóvenes estudiantes de Filosofía se marchan asustados. Sin embargo, el aspecto y los modales de campesino de Rogelio esconden una sensibilidad fuera de lo común. A sus 54 años se siente traicionado por lo único que dice amar: “el arte, el arte y Antoni Tàpies”.

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