
El repentino aumento de perros en estado de embriaguez que recorrían erráticos las calles de Barcelona motivó una investigación policial que, finalmente, ha localizado el origen de la anomalía. Aunque en un principio las borracheras caninas se atribuían a las victorias del Barça, la verdadera causa se encontraba en la prestigiosa coctelería Belvedere, donde su barman se dedicaba a experimentar nuevos combinados tomando como referencia las reacciones de los animales. “Con los años me he dado cuenta de que el gusto de mis clientes coincide con el de los perros, pero con un cliente no siempre puedo probar cosas nuevas”, argumenta el barman.