
Un gato gris de raza indeterminada burló ayer los controles de las oficinas del Pentágono y se sentó durante más de tres segundos encima de una documentación crucial “que contiene datos reservados que ni siquiera se han copiado para evitar filtraciones”, ha explicado el portavoz Geoff Morrell. Las personas que se encontraban en aquel momento en la sala reconocen que se les cortó la respiración al ver que el gato se disponía a reposar sobre los papeles. “Yo vi que miraba en aquella dirección pero nunca pensé que fuera capaz de hacerlo. Luego se fue acercando, ya saben cómo son los gatos, y a la que nos despistamos ya estaba encima, bostezando como si nada”, explica un testimonio.