
Enrique González Macho, propietario de los cines Renoir, ha decidido apostar por el público español “pajillero y al mismo tiempo cinéfilo” proyectando en sus salas pelÃculas pornográficas en perversión original. “Todos sabemos, porque nos lo ha dicho un amigo, que el doblaje del cine porno es nefasto. Un orgasmo en alemán no suena igual que en español, se pierden los matices interpretativos y el doblador muchas veces recita de corrido. Y un francés o un griego en castellano ni siquiera se entienden”, argumenta González Macho, quien no descarta ofrecer las pelÃculas en su versión extendida, montándoselo el director.