Un conductor en prácticas se desvía, al fin, hacia un barranco
Nervioso por los insistentes bocinazos de los demás conductores, Joan Martí no pudo controlar su automóvil y acabó precipitándose ayer por un barranco a escasos kilómetros de la población gerundense de Campdevànol. “Es que ya era hora, coño. Había línea continua y no podíamos adelantarle. Ya sé que hay que ser paciente con los conductores noveles, pero tuvimos que aguantar al paleto durante veinte minutos, creo que es suficiente”, confiesa uno de los testigos del accidente.



Lee los contenidos de otras épocas:
