
HacÃa más de cuarenta años que el artista catalán Antoni Tà pies no acudÃa al oculista para graduarse las gafas. Durante todo este tiempo ha estado trabajando con normalidad, pero al mejorar su visión ha quedado estupefacto con los cuadros que ha estado pintando en las últimas décadas. “Yo pensaba que hacÃa cosas bonitas, como muy difuminadas, lo tÃpico para poner encima del sofá. Y ahora veo que llevo toda mi puta vida pintando rayotes y cosas mal hechas sin ningún sentido. ¿Por qué nadie me avisó?” dijo Tà pies, encolerizado, durante la rueda de prensa que convocó ayer por la tarde para anunciar que se retira del arte.