Un niño llevaba un año escondiendo comida en los bolsillos
El fuerte olor y la presencia de charcos de salsa alrededor del pupitre de Pablo Satinado, de nueve años, hicieron que sus profesores descubrieran grandes cantidades de comida en descomposición en los bolsillos de su bata. Tras un duro interrogatorio, Pablo confesó que llevaba tiempo escondiendo toda la comida que no le gustaba en los bolsillos de la bata y del pantalón. “Y a la hora de comer digamos que no es de los más glotones y le hace ascos a casi todo, así que había allí bastante mandanga” explica su maestra. Sigue leyendo…
Una lucha sin cuartel ha tenido lugar esta noche en el dormitorio de Marta Anfruns, de siete años. Al parecer, un mosquito -realmente feroz y sediento de sangre dadas las numerosas picaduras que cubren el cuerpo de la pequeña- se habría colado en la habitación. Tras la primera picadura y al oír en numerosas ocasiones un molesto zumbido cerca de la oreja, Marta entendió, pese a su temprana edad, que la única solución era acabar con la vida del intruso.
“Un drogadicto entra en una frutería, saca una pistola y grita: ¡Déme todo lo que tenga, que tengo el mono! Y le responde el frutero: ¡Lo único que te puedo dar es un plátano, cobarde!”. El chiste contado por Esteban Madrazo, de nueve años, todavía hace reír a su familia cuando se reúne en el salón pese a lo desesperado de su situación. Esteban es uno de los 13.000 niños andaluces que, según el último informe europeo de educación, aún no han pasado por un programa de humor del canal autonómico.
“No es necesario terminar con la vida de los alumnos de los colegios en los que se han registrado casos de la nueva gripe” ha dicho la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez. Sin embargo, muchos padres temen que sus hijos les contagien la enfermedad poniendo en peligro su salud y por eso reclaman tratar a los infectados “sin dejarse llevar por sentimentalismos”.


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