Una gomina en mal estado daña la reputación de un ejecutivo
Suehiro Inokuma, jefe en España de una importante multinacional japonesa, acudió ayer a su oficina para firmar un acuerdo que hubiera reportado mucho dinero a su empresa. Al recibir a los clientes, el perfecto peinado con el que habÃa salido de casa empezó a desprenderse hasta que varios mechones le cubrieron la frente dándole un aspecto grotesco y “como de borracho”. El acuerdo no sólo no fue firmado, sino que Inokuma perdió el respeto de todos sus empleados, que no dudaron en fotografiarle con el móvil en cuanto tuvieron ocasión. Según ha podido saberse posteriormente, todo fue culpa de la gomina que usó, que era defectuosa. Sigue leyendo…



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