
Paco Rojas lleva dos meses intentando que su esposa le perdone pero ni siquiera sabe qué es lo que provocó su enfado. “He descartado ya los fallos tÃpicos: no recordar su aniversario, no darme cuenta de que habÃa ido a la peluquerÃa, decir algo inconveniente en público, cambiar de canal cuando ella estaba viendo algo que le interesaba… Ya no se me ocurre nada más”, sentencia Paco. Su esposa Marisa le observa altanera desde el sofá y le regala una mueca de desprecio. “Sus hermanas se han puesto de su parte y me hacen el vacÃo” se lamenta el entrevistado.