LOS ALMUERZOS DE EMT

“Quiero donar mi cuerpo a Antoni Tàpies”

Rogelio Casado me ha citado en la cafetería del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona. La presencia del extremeño no pasa desapercibida en este lugar de encuentro de universitarios, snobs y escritores ocasionales. “No conozco a ninguno, pero parecen artistas o intelectuales, así que son como mis hermanos” confiesa al sentarse mientras me da un apretón de manos demasiado efusivo. Dos jóvenes estudiantes de Filosofía se marchan asustados. Sin embargo, el aspecto y los modales de campesino de Rogelio esconden una sensibilidad fuera de lo común. A sus 54 años se siente traicionado por lo único que dice amar: “el arte, el arte y Antoni Tàpies”.

Sigue leyendo…