
Pilar GarcÃa, santanderina de 41 años, llamó ayer a la PolicÃa Nacional tras volver a casa del trabajo y encontrar en el salón a siete mimos de entre 20 y 35 años de edad. Asustada porque los mimos solo se comunicaban con gestos y se movÃan de forma extraña, GarcÃa decidió encerrarlos tras una pared de cristal a la espera de que acudieran las autoridades. Su esposo explicó más tarde que habÃa contratado a los mimos para que atendieran a su esposa cuando ésta llegara de la oficina. “Pilar me dijo ayer que querÃa mimos y que yo no se los daba porque me pasaba el dÃa trabajando. Quedamos en que le darÃa mimos. Juro que le pareció bien”, declara.