
María Cerdejos tiene 66 años y no recuerda si al final se casó o no con Mario, el hombre con el que convive “desde hace… no sé, creo que desde que me casé”. Ambos sufren los achaques de la edad, aunque María, más joven, lo lleva mejor que su compañero, que recoge pelusas del suelo creyendo que pertenecen a la cabellera de Lord Byron. “Yo sé que no atinamos mucho y por eso pido al Gobierno que deje que nos casemos por lo senil. Le mando cartas al presidente Adolfo Suárez, pero me contesta hablándome de sus perros”, se queja.