
La comunidad católica ha vivido con expectación la llegada esta mañana al Vaticano del camión que transportaba al nuevo Jesucristo de Louis Vuitton. La figura, que coronará el Palacio Apostólico en el que reside el Papa, responde a un encargo que el propio Benedicto XVI hizo a la firma francesa, que cuenta con más de cien años de experiencia en el diseño de accesorios de lujo. La estrecha frontera que separa la distinción de la ostentación ha provocado crÃticas en el seno de la Iglesia, pues son muchos quienes creen que la nueva figura traicionará la imagen austera que identifica a Jesús.