Los almuerzos de EMT

“Llevaba diez años regando unas flores de plástico”

Andrea Arlés concluyó que su vida era una farsa cuando, hace seis meses, descubrió que las flores que había estado regando, acariciando y desparasitando durante diez años no eran más que imitaciones de plástico. “Es como cuando ves la ciudad desde el avión y te parece preciosa. Luego te acercas más y más, aterrizas y no sabes cómo pero acabas en una calle que huele a orines. Si profundizas, te das cuenta de que estás en un pozo lleno de basura. Y piensas: ‘Tonta yo por profundizar’” sentencia la entrevistada, que ha estampado su pesimismo en un libro titulado “Joder”. Sigue leyendo…

“Encontré a Jack’s”

Sofía dice sentirse satisfecha. Esta exuberante mujer de 54 años se ha pasado las últimas dos décadas de su vida de bar en bar, buscando a una persona a golpe de escote: a Jack’s. Después de todo este tiempo, y una vez había renunciado a encontrarle, se topó con él en la cola del Mercadona. “Lo reconocí al instante, aunque ha envejecido un poco y también ha engordado”, reconoce. Admite, sin embargo, que ella también ha ganado unos kilitos, “así que estamos en paz”. Sigue leyendo…

“Llevaba 40 años usando mal el bidé”

Antonio Luján asegura ser víctima de una educación deficiente y también del individualismo humano. Pedagogo de profesión, descubrió por casualidad “viendo un YouTube” que el bidé es usado comúnmente para limpiarse los genitales, el ano y, en ocasiones, los pies. “Llevaba 40 años utilizando el bidé para lavarme la cara diariamente. 40 malditos años. Mi mujer lo sabía, me había visto hacerlo, y calló para no violentarme. Por supuesto, ella sí lo usaba correctamente”, se lamenta. Sigue leyendo…

“Se me repite un gazpacho que tomé hace 36 años”

Julio Roys cometió el error de decantarse por el gazpacho andaluz en una comida que celebró hace 36 años. “Ni siquiera me entusiasmaba. Ahora mi vida es un infierno”, se lamenta. Por algún extraño motivo, aquel gazpacho que se tomó en 1974 se le repite desde entonces. “Ahora mi vida es un infierno”, insiste el entrevistado. Sigue leyendo…

“Quería darle un nuevo rumbo a mi vida y compré una estantería”

Jacinto Marqués, madrileño de 42 años, se quedó en el paro justo después de divorciarse y, en general, hace mucho que siente que ha perdido las riendas de su vida. “En ocasiones me despierto sudando y sólo puedo pensar en el vacío”, explica. Motivado por ciertos mensajes publicitarios, Jacinto encontró oportuno acercarse a unos grandes almacenes a redecorar su vida. Acabó comprando una estantería de color haya que tardó quince días en montar. Hoy hemos comido con él. Sigue leyendo…