
Desde finales del mes de junio empezaron a venderse en Italia unos helados que, con la excusa de transmitir lujo y sensualidad, reproducÃan la silueta de una prostituta hecha de chocolate negro. “La diseñamos pensando en una mujer liberal y dueña de su cuerpo, pero el consumidor dijo que no, que era simplemente una puta”, explica George Rittne, portavoz de la empresa heladera. Ver a niños sorbiendo una cremosa entrepierna en plena calle ha acabado despertando rechazo entre la población italiana.