
El pelo y los ojos se iluminan.
El célebre templo de Gaudí era la asignatura pendiente de Barcelona. Las autoridades nunca habían hecho nada por finalizar las obras, que han avanzado con silenciosa parsimonia ante la ausencia de debate. “Es evidente que el proyecto de Gaudí es muy ambicioso, y no podemos esperar cinco o seis décadas en acabarlo; había que buscar algo que conservara el espíritu de Gaudí pero que, a la vez, nos permitiera inaugurar el templo en dos o tres años” comenta el alcalde Jordi Hereu. “Creemos que el ‘troll’ responde perfectamente a lo que necesitábamos”.