
Rosendo MarÃn, jubilado almeriense de 67 años, fue invitado a abandonar ayer el aula de informática a la que acudÃa por las tardes al acusársele de copiar y pegar. “Al empezar el curso ya alardeó de que tenÃa algunas nociones básicas. Pero luego se comprobó que no era asÃ. Tardó dos horas en escribir un e-mail de dos frases y, al terminar, le arrojó el monitor a un compañero para que lo leyese en vez de darle al botón de enviar. La pantalla era de tubo. Hubo fracturas”, explica el profesor.