hambre

"CUANDO SIRVA LA COMIDA, SU PLATO ESTARÁ VACÍO EN SEÑAL DE DUELO", EXPLICA

Pone a su mujer en huelga de hambre para protestar por el machismo

Juanjo Vallespín, carnicero en Ferrol, ha decidido protestar “por la lacra del machismo que enturbia las relaciones entre hombres y mujeres”. Indignado por las agresiones “y por esos pequeños desprecios cotidianos que también cuentan”, Vallespín ha puesto a su mujer en huelga de hambre. “No es para que adelgace. No le iría nada mal, pero de verdad que no es por eso. Se trata de seguir el ejemplo de Gandhi, de Jerónimo y de todos esos héroes que lucharon por sus derechos”, afirma.

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ASUME LOS RIESGOS DE UN DISPARO EN EL ESTÓMAGO

Contrata a un sicario para matar el gusanillo

Serafín Jardeño, cordobés de 51 años, ha decidido poner freno a su sobrepeso contratando a un sicario para que le mate el gusanillo. “Me prometí que no perdería el control en las comidas navideñas. No me ha sido posible. A pocas horas de cada atracón, vuelvo a tener ganas de comer. Es ese maldito gusanillo. Tengo que acabar con el gusanillo”, insiste Jardeño. A través de un primo suyo, Serafín ha contactado con un sicario que se ofrece a eliminar cualquier “obstáculo” que le amargue la vida.

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SUS AMIGOS SE SIENTEN ENGAÑADOS

Dice estar lleno y luego sorprende a todos pidiendo postre

Antón López consiguió descolocar a todos sus amigos durante la cena de ayer. Al parecer, y según confirmaron incluso algunos camareros, Antón aseguró no tener hambre durante el primer plato y, ya en el segundo, dijo no poder más y dejó intacto un rodaballo al vapor. Pese a ello, dio un giro inesperado a la cena hacia el final de la misma. “Vino el camarero, empezamos todos a pedir los cafés y él, en vez de pedir un poleo menta o algo así, tuvo el cuajo de atreverse con el combinado de chocolate con nata”, se queja una de sus amigas. Sigue leyendo…

LLEVABA DOS MESES A DIETA

Un pescador con hambre muerde su propio anzuelo

Luis Sancho practicaba ayer la pesca en una playa de Santoña (Cantabria) junto a otros compañeros cuando, sin previo aviso, se lanzó al agua para morder su propio anzuelo. “Se le oían las tripas todo el rato y me contó que, tras pelearse con su esposa, se había ido de casa sin almorzar. Miraba fijamente el anzuelo y al final, cuando saltó, pensé que intentaba pescar algo con las manos. Luego lo vi con el anzuelo en la boca, todo cabreado. Estiramos su propia caña y le rescatamos” explica su colega Jorge. Aunque tiene lesiones severas en el paladar, Sancho se recupera favorablemente y ha declarado que “prefiero comer gusanos mojados que el cocido de mi mujer”.

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