
Tras el incendio declarado el pasado julio en Tarragona, y ante la dificultad de evitar catástrofes similares cada verano, la Generalitat decidió informarse sobre nuevas técnicas de prevención de incendios. Finalmente, se ha optado por la creación de bosques antiincendio. “Se sustituye todo el material inflamable, especialmente árboles y matorrales, por extintores revisados periódicamente y preparados para accionarse si salta la alarma” ha expuesto Montilla en la inauguración del primer bosque piloto.