
Los responsables de un gimnasio del centro de Madrid obligaron ayer a Gabriel Filebo, ingeniero de 45 años, a bajar de su bicicleta estática y abandonar el centro de inmediato porque estaba empapado en sudor e incomodaba al resto de clientes. “Hay cosas que no se pueden tolerar en un gimnasio. Una de ellas es la falta de higiene. La gente acude aquà para ver y ser vista, es un entorno tranquilo y de alto standing que no admite olores fuertes ni actitudes desagradables”, explica el director del gimnasio. El año pasado, una señora también fue expulsada “porque hacÃa un ruido raro, como si estuviera defecando con dificultad”.