
El arquitecto James Burnett obsequió ayer a los ciudadanos de Toronto con “un espectáculo improvisado de una belleza conmovedora”, en palabras del alcalde David Miller. “Me dijo que se iba a arrojar por la ventana y le contesté que a priori lo veÃa complicado. Le pregunté si serÃa capaz de hacerlo bien y se puso a dibujar unos planos” explica un compañero del suicida. “Su cuerpo cortó el vacÃo limpiamente, como si fuera un trozo de tarta. A mà me dio hambre” explica la esposa de Burnett.