
Don Leandro de Ribadeneyra, acaudalado prohombre de la cultura conocido por sus excentricidades, ha decidido abandonar la comodidad de su residencia en la Sierra madrileña para emprender un viaje en hidroavión “alrededor de todas las zonas deprimidas de nuestro planeta” con el objetivo de rociarlas con gas de la risa. Varias organizaciones humanitarias han puesto el grito en el cielo ante la iniciativa y el director general de Médicos sin Fronteras, Aitor Zabalgogeazkoa, no ha dudado en tildarla de “frÃvola estupidez”.