“Provoco fuegos para entrenar a los bomberos”
Julio Rosado arriesga su vida cada verano provocando fuegos en enclaves inaccesibles con el objetivo de que su hijo, que es bombero, no se duerma en los laureles. “Cuando iba al cole le ponía más deberes, ahora hago un poco lo mismo. Tiene tendencia a apoltronarse y no quiero que sea de esos bomberos gandules que se aprovechan de la calma chicha veraniega y que, cuando ocurre algo grave, van siempre detrás pidiendo refuerzos y haciendo como que trabajan”.
La alarma se desató ayer en Altafulla (Tarragona) cuando varios helicópteros sobrevolaron las residencias de numerosos vecinos de la población con el objetivo de succionar el agua de sus piscinas arrebatándoles así uno de sus bienes más preciados en época estival. “Fue un atraco por todo lo alto. Ahora nuestras piscinas están medio vacías y para soportar el calor tenemos que encerrarnos en nuestros chalés secándonos la garganta a golpes de aire acondicionado” se lamentaba uno de los afectados.

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