
El Hospital Gregorio Marañón, uno de los centros sanitarios más importantes de Madrid, tendrá que cerrar sus puertas después de que el personal sanitario, pese a su amplia experiencia y a los elevados sueldos, haya sido incapaz de evitar la muerte de un paciente de 78 años que estaba siendo atendido en la Unidad de Cuidados Intensivos. “Un compañero me comentó en el ascensor que habÃa muerto alguien y le dije que no podÃa ser, que tenÃa que tratarse de un error. Hemos fracasado como colectivo y todo el hospital huele a cadáver”, admite uno de los facultativos.