
Con el fin de avanzar en la experimentación gastronómica, Ferran Adrià ha incorporado a la plantilla del restaurante El Bulli a un pinche pendejo. “Le conocà en Tijuana y, aunque tiene un carácter especial, creo que puede aportar ese punto transgresor que quiero que tengan mis platos”, ha declarado. Aunque como pinche se limitará a cortar almas de verduras, aliñar ensaladas de espuma con angustia de langostino y a realizar, en definitiva, servicios de apoyo, sus nuevos compañeros creen que “lo que haga en realidad será imprevisible. Puede que le dé por hacer albóndigas con los sobacos porque parece gilipollas” ha declarado uno de los trabajadores.