
Tras encontrar el paradero de Osama Bin Laden y acabar con su vida, las fuerzas estadounidenses arrojaron el cadáver del terrorista al mar, donde siguen buscándolo en estos momentos. “Las corrientes marinas y los múltiples recovecos en los que puede haberse camuflado convierten la operación de búsqueda y captura en un reto todavÃa más difÃcil”, explicaba Barack Obama. La intención de los Estados Unidos es localizarlo y custodiarlo “para garantizar la libertad y la democracia también en el océano”. El proceso podrÃa prolongarse otros diez años.