
Los tiempos de crisis agudizan el ingenio y la nueva coyuntura económica ha reavivado la ancestral picaresca española. Eso debe de estar pensando el joven Nando Semprún, que hace unos días adquirió un flamante objeto volador no identificado (OVNI) de segunda mano. Después de algunas horas intentando arrancar el supuesto artefacto volador, tuvo que reconocer que le habían estafado. “Le dije que no se comprara un OVNI, que no salían buenos. Que se comprara una churrería, que para el caso de tirarse a su chavala le servía igual. Y, además, churros se van a comer siempre” lamenta su padre.