
Roberto Micua sintió una profunda decepción cuando, después de haber conocido hace unos meses a una joven encantadora a través de Internet, quedó con ella para cenar ayer por la noche y comprobó que “no era la muchacha inteligente que creía que era”. Nada más empezar el ágape, la chica, llamada Yoloida Ribas, aseguró que “todos formamos parte de una energía cósmica”. Roberto no quiso continuar “con aquel simulacro” y decidió dar por terminada la cita. “Si me hubiese dicho que leía a Coelho lo habría parado antes, pero en los e-mails hablaba como una persona normal”, se lamenta Micua.