
Higinio Sainz, murciano de 44 años, murió ayer al serle extraÃda toda su sangre en una unidad móvil de la Cruz Roja “porque no dijo ‘basta’ en ningún momento”, asegura la enfermera que atendió al donante. Carmen Tafallé, esposa del fallecido, denuncia a la organización y afirma que “siempre que Ãbamos a por el pan, las enfermeras nos miraban con cara de pena y decÃan ‘pobres niños, en los hospitales’. Al final mi esposo accedió a donar su sangre y esos chupópteros no sólo se la quitaron toda sino que siguen pidiendo más”. Cruz Roja argumenta que la vÃctima “ya conocÃa los riesgos porque leyó un cartel que dice que donar sangre es donar vida”.