“Vivo aislado porque mi cojera es contagiosa”

Hace cinco años que Juan Trampero no sale de su domicilio y sólo esta entrevista ha logrado interrumpir su periodo de reclusión. No le gusta la vida de ermitaño pero asegura que es su obligación quedarse en casa: cree que su cojera es contagiosa y trata de evitar una pandemia mundial. Trampero acude a la cita sobreponiéndose al miedo y se le distingue claramente porque su cojera es muy particular y también porque, detrás de él, quince niños caminan imitando sus pasos entre risas. “Llevo cinco minutos fuera de casa y ya he contagiado a todos estos chavales. Tendré que cargar con ello toda mi vida”, se lamenta al llegar. Sigue leyendo…



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