El teléfono del Vaticano comunica todo el tiempo
Ramón quería saber “si hay algo fuera del todo y si, de haberlo, se trata de Dios o si más bien Dios está en todas partes como, por ejemplo, nuestros corazones pero también nuestro estómago y nuestro páncreas”. Así que llamó al teléfono del Vaticano para averiguarlo. También quería aprovechar para preguntar si Su Santidad se quedaría más de un día en Barcelona. “Ya que viene, me gustaría enseñarle la ciudad yo mismo, si no es problema”, explica. Sin embargo, al otro lado del cable sólo responde, una y otra vez, el insistente pitido de la línea ocupada.


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