Una risa tonta se expande hasta llegar a un entierro

Los familiares de Pedro González, fallecido el pasado domingo, no pudieron darle sepultura con la solemnidad que merecÃa. Muchos de los presentes en el entierro no fueron capaces de amagar arrebatos de risa nerviosa durante la celebración del sepelio. Llegó a oÃrse, incluso, alguna carcajada leve. Sin embargo, el origen del jolgorio fue ajeno al acto, al que todos acudieron con pesar. Minutos antes, un incidente en un bar hizo que varias personas empezaran a reÃr estúpidamente sin poder parar. La ola fue desplazándose por la calle, afectando a su paso a varios ciudadanos hasta que llegó a la comitiva del entierro en el cementerio de Les Corts, en Barcelona. Sigue leyendo…



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