Se toma el bostezo de su mujer como algo personal

Felisa Marqués es camarera en uno de los bares más concurridos del centro de Barcelona. Como cada dÃa, se levantó ayer a las cinco de la mañana para abrir la persiana del bar a las seis y media. A esa hora puso en marcha la cafetera, limpió la barra y horneó la bollerÃa que empezó a servir media hora más tarde, cuando llegaron los primeros clientes. Al final de la jornada, regresó a casa tras el duro trabajo y su marido -en el paro desde enero- empezó a explicarle cómo le habÃa ido el dÃa. Felisa, cansada y con sueño, bostezó. Ahora él le pide el divorcio. Sigue leyendo…



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