Albergaban kilos de guisantes, lentejas y pescado

Un niño llevaba un año escondiendo comida en los bolsillos

El fuerte olor y la presencia de charcos de salsa alrededor del pupitre de Pablo Satinado, de nueve años, hicieron que sus profesores descubrieran grandes cantidades de comida en descomposición en los bolsillos de su bata. Tras un duro interrogatorio, Pablo confesó que llevaba tiempo escondiendo toda la comida que no le gustaba en los bolsillos de la bata y del pantalón. “Y a la hora de comer digamos que no es de los más glotones y le hace ascos a casi todo, así que había allí bastante mandanga” explica su maestra. Sigue leyendo…