
Un autobús londinense estalló ayer tras incendiarse después de que un grupo de ancianas del barrio de Canary Wharf recurrieran a la violencia “para acabar de una vez con esa manía que tienen los conductores de poner al aire a tope”. Al parecer, los pasajeros avisaron repetidamente al conductor de que las ancianas estaban murmurando entre ellas y representaban un peligro, “pero él reaccionó poniendo el morro arrugao, como todos los londinenses”, explica un testimonio. Aunque no hubo heridos, el suceso afianza la posición de las ancianas de Canary Wharf y se temen más acciones vandálicas.