
Andrés Rofias siente la necesidad de procrear desde los trece años. “Coincidió con el descubrimiento de mi sexualidad, curiosamente”, confiesa. Después de casarse y tener dos hijos, habÃa inhibido sus ansias de semental “porque mi esposa no querÃa más niños y, conociéndola, supuse que no le harÃa gracia que los tuviera con otras personas”. Sin embargo, tras ver un reportaje sobre la baja natalidad en España, entendió que estaba siendo egoÃsta. “SerÃa más fácil quedarme en casa, pero el paÃs necesita que mi semen circule y cree vida”.