
Como cada año, la comunidad internacional aguardaba impaciente la recepción de una cinta polvorienta en formato Betacam con el mensaje navideño del fundador de Al Qaeda. Esta vez, sin embargo, se ha recibido un telegrama en el que el entorno yihadista se disculpa porque una leve indisposición obligó a interrumpir la grabación del discurso de Bin Laden, que se ha decidido aplazar hasta el año que viene o, como mucho, hasta la reivindicación del próximo atentado terrorista. Según los servicios secretos estadounidenses, en mitad del rodaje se oyó un ruido seco seguido de un fuerte olor y el líder radical se vio forzado a abandonar el célebre plató de la cueva para reponerse.