
Roberto F., empleado de la sede principal del Ministerio de EconomÃa, decidió imprimir Internet en la oficina puesto que se habÃa quedado sin lÃnea ADSL en casa. “No sabÃa que tardarÃa tanto. Mi idea era tenerlo en papel para no depender de Telefónica, y además se lee mejor”. El funcionario ha sido sancionado por utilizar indebidamente y por interés personal la impresora del Ministerio, que en estos momentos está imprimiendo las webs que empiezan por la letra “b”. “Cada dÃa se crean miles de páginas nuevas, no acabará nunca” se lamenta su superior inmediato.