La habitación de una adolescente, reserva de la Biosfera
Marta S., de diecieséis años, y su madre Rocío, de cuarenta y cinco, suelen discutir cada día debido al desorden y la suciedad que imperan en la habitación de la hija. El pasado jueves, la madre le amenazó con entrar de una vez por todas para tirar todos sus papeles, localizar la ropa sucia y pasar el aspirador debajo de la cama. “Entonces Marta me dijo que eso era una insensatez, que la habitación era un espacio protegido por la ONU, el Gobierno y la UNESCO, y que me podían detener por hacer una cosa así. Me enseñó un papel donde ponía que su habitación era una reserva natural que protegía rarísimas formas de vida, esas a las que yo llamo truños”, explica la madre. Sigue leyendo…


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