“Capar gatos me ha devuelto la ilusión”
A Antonio Fernández Majón, veterinario, una cosechadora le arrancó de cuajo ambos brazos sin un motivo justificado. “No recuerdo nada, tan sólo que hice una apuesta con mis amigos y tiramos un billete entre los dientes de la máquina. Lo siguiente que recuerdo es al doctor diciéndome que no habían podido coserme los brazos y que la buena noticia era que en una de las manos había encontrado un billete de veinte euros”. El afectado sigue trabajando con energía y empeño usando sólo la boca.


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