Buscando empaparse de la cultura y tradiciones de nuestro país, y aprovechando la inminente exhumación de los restos del dictador, unos turistas rusos ya han alquilado este verano por Airbnb el hueco que dejará el cuerpo de Francisco Franco en el Valle de los Caídos.

“Es típico español, muy fresquito para disfrutar en agosto y, aunque se encuentra a las afueras de Madrid, está muy bien comunicado”, asegura Dimitri Olenko, el padre de la familia que ocupará el lugar del dictador el próximo mes de agosto. El precio por una semana en el mausoleo “típico español” oscila entre los 500 y los 550 euros. “El anterior inquilino estuvo 43 años sin salir, así que se debe de estar bien”, reconocen los turistas

El anuncio decía que estaría disponible a partir de agosto, así que el Gobierno tendrá que darse prisa para dejar el “inmueble” libre y bien acondicionado, siguiendo su proyecto de “resignificación” del Valle de los Caídos.

Franco no es el primer dictador que tiene que irse de su casa por culpa de la gentrificación. La burbuja de búnkeres en Berlín a principios de la década de los cuarenta también hizo que Adolf Hitler se mudara a las afueras, concretamente a Argentina.