Esperando una dirección que no llega para poder terminar con su trabajo e irse a casa, Raúl Pacheco, el conductor de un camión de mudanzas, lleva dos meses dando vueltas por Madrid a la espera de que su cliente encuentre piso. “Estoy yendo con cuidado, pero desde hace unas semanas cada vez que freno escucho cristales rotos”, se sincera el transportista.

Según Pacheco, el cliente que contrató sus servicios parecía muy optimista al principio pero su espíritu se ha ido apagando. “Empecé dando vueltas por el centro, porque el chaval quería vivir en el centro, pero poco a poco nos hemos ido alejando y ahora ya lo estoy esperando en las afueras”, explica. “Probablemente le tenga que cobrar más, porque ya está hablando de irse a buscar piso a Getafe o Alcorcón”, añade.

El Ayuntamiento de Madrid calcula que hay cerca de mil camiones de mudanzas en la misma situación en este momento. “En 2020, un tercio del tráfico estará compuesto por este tipo de vehículos llenos de muebles”, declara la portavoz del consistorio, Rita Maestre. De momento, Pacheco alquila el camión a su cliente para que pase en él las noches durmiendo en su propia cama. “Es más espacioso que la mayoría de pisos que está encontrando en Idealista, pero se lo alquilo durante el servicio, luego se acabó”, aclara.

Debido al estado actual del mercado de la vivienda, los muebles de los españoles ya viajan más que los españoles, según un estudio realizado por el Instituto de Turismo de España.