Duro golpe para la infancia en Madrid esta mañana. Tras asistir con ilusión a la cabalgata del Orgullo Gay este fin de semana, los niños esperaban encontrar al levantarse los regalos del colectivo LGTBI+ en el salón de sus casas, cosa que no ha ocurrido. “Mi hijo escribió una carta a Mr. Gay Pride España, dejó el popper y el lubricante en la mesita del comedor antes de irse a dormir y se ha llevado una decepción enorme”, reconoce la madre de Mario Suárez, de seis años.

“¿No hemos sido buenos?”, preguntaba Laura Rosales, de once años, repasando mentalmente su comportamiento de los últimos días para detectar a posteriori algún comentario homófobo o incluso microhomófobo que haya podido ofender. Rosales explica que no pidió “una casa de muñecas de color rosa ni juguetes que perpetuaran los roles patriarcales”. Aún así, no le han traído “ni carbón”.

Algunos padres han intentado paliar la decepción de sus hijos con regalos improvisados, pero en general sin éxito. “Mi hijo se ha puesto a gritar ‘Maricas malas de mierda’ por la ventana, le hemos castigado pero hasta cierto punto puedo entender su frustración”, explica uno de los padres. “Mi marido y yo le hemos educado en el respeto a lesbianas, gais, transexuales y bisexuales, pero esta mañana todo el trabajo se ha ido al traste y ha empezado a darle la razón a su abuelo, que siempre clama contra los homosexuales”, asegura.

“No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena. Jamás”, murmuraba con disgusto otra de las criaturas defraudadas mientras borraba de su tableta las fotos que se había hecho ayer con las carrozas del Orgullo al fondo.